Como parte de la gira por su 30 aniversario, Caifanes, una de las bandas más legendarias del rock mexicano, se presentó en el Centro Cultural Las Américas, Ecatepec, Estado de México, frente a una frenética mole de jóvenes, adultos y niños que corearon cada una de las canciones que la banda interpretó.

Surgida en 1987 y pese a su separación en 1995, la banda volvió a reunirse en el año 2011 para deleite de sus fans, muchos de los cuales se dieron cita a este ritual en que se encontraron con  Saúl Hernández, “Sabo” Romo, Diego Herrera y Alfonso André, como fundadores de la banda, y con Rodrigo Baills, como nuevo guitarrista.

“Vamos a dedicar esta ceremonia al centro cívico de Ecatepec” dijo el vocalista Saúl Hernández al inicio del concierto, para recordar que este municipio ha albergado y respaldado a muchas bandas, como a ellos en sus inicios, para construir la escena del rock, “solidario y guerrero” hasta nuestro presente; “Raza, gracias por estar aquí (…) el aplauso es para ti, no para nosotros”.

                         Realización Beatriz Domínguez/Oscar Azcona

Ecatepec, uno de los municipios más violentos del país (en la entidad con más feminicidios) cómo lo mencionara el mismo Hernández, salió por sus peligrosas calles y avenidas para reunirse con los integrantes de esta banda que, históricamente, se ha manifestado por la paz en el país, por la solidaridad, la unidad del pueblo mexicano y la capacidad de la raza (cómo llaman estos músicos a los que asisten a sus conciertos) de superar todos sus problemas.

“Tú eres más grande que todo, ERES IMBATIBLE RAZA

Con una interpretación majestuosa de grandes éxitos como El Negro Cósmico, Nubes, Piedra, Tortuga, Será por eso, entre otras que componen los discos “Caifanes, “El Silencio” y “El Diablito”, esta banda logró conectar con los asistentes para construir una tocada memorable para el joven recinto que los albergó, pero que quedará en los corazones y en la historia musical de esta demarcación del centro del país.

Para que nadie te haga daño…

Previo a la interpretación de Ayer me dijo un ave, la banda agradeció a los más pequeños asistentes al concierto; las pantallas mostraban a pequeños de apenas dos, tres, cuatro años, incluso de algunos meses de edad, a quienes dedicó esta melodía, y junto con el tema Aquí no es así exaltaron la imperiosa necesidad de que el pueblo mexicano se una ante los peligros que lo aquejan, no para cuidarnos cuando se han presentado las desgracias, sino para organizarnos y evitar la situación caótica que reina en la entidad y en el resto del país; “para que nadie nos haga daño”.

La raza pedía otra… la banda ya tenía preparada una sorpresa.

Pues no parece casualidad que en esta parte final se reconociera la enorme y sabrosa riqueza cultural que, muchas veces sin saberlo, este municipio alberga; Ecatepec, el segundo municipio más poblado del país, debido a los fenómenos demográficos que provoca ubicarse vecino a la capital de la nación, es morada de miles de personas provenientes de todos los rincones de México, y hogar de fervientes amantes de la música que lo mismo escuchan los grandes clásicos del rock, el huapango, las rancheras, la polca, el reggaetón, las salsas y las cumbias.

Razón quizá de que la agrupación se aventurara a emitir un mensaje de repudio a la xenofobia del presidente de los Estados Unidos de América y su intención de construir “el muro”, a través de la interpretación de la canción Heroes, del icónico músico inglés David Bowie, mensaje que fue respaldado por la raza, pero que contempló con mucho menos euforia que la interpretación de Te lo pido por favor, tema del desaparecido Juan Gabriel de quien en las pantallas aparecían imágenes y hacían corear desde sus adentros vernáculos a los miles de roqueros asistentes, mismos que estallaron en el júbilo y algarabía traducido en bailongo que provocó La Negra Tomasa, última pieza de la noche, el broche de oro multicultural a un festejo mayúsculo en una tierra polifacética.

Foto: Beatriz Domínguez

No cabe duda que la necesidad de construir algo nuevo y mejor para nuestro país, y nuestro Estado de México, no solamente es latente en las manifestaciones y reclamos de la sociedad civil que realiza protestas y marchas, ni en las pláticas de banqueta que (cerveza en mano) a nivel de barrio nos preocupan y alarman.

Los Caifanes acudieron a Ecatepec a recordarnos que la música que escuchamos, el arte, la conciencia y el pueblo organizado puede derribar muros, proteger a los más débiles, sembrar conciencia y honrar a los caídos estudiantes, normalistas, obreros y campesinos.

Que estamos obligados a mantener la esperanza de que lograremos trascender y cambiar el mundo antes de que nos olviden.

Fotos: Beatriz Domínguez

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