¡Alto! Tienes agua en tu casa y es suficiente para ti y tu familia.

Imagínate a ti hace unos mil años atrás, bebiendo agua de los ríos y los manantiales, entonces tu vecino que está más cerca del río y le llega una cantidad mayor de agua, comienza a guardarla en jarrones, luego observa que la demás gente camina más que él para conseguirla y decide sacar sus jarrones y ponerse más cerca de la comunidad para que ya no vayan tan lejos por su agua. La gente y tú también se interesan y van por agua con tu vecino, pero te dice que te costará…digamos, una gallina. ¡Ah no!  ¿Cómo crees? Te ríes en su cara y la demás gente también porque saben que pueden ir por esa misma agua al mismo lugar. Tu vecino se da cuenta de que su negocio no está funcionando como debería y decide implementar otra estrategia: riega un rumor de que el agua del rio está contaminada por X razón. La gente, y claro, tú también se sorprenden y al mismo tiempo se espantan, ¿qué van a hacer? Siempre han bebido agua de ese rio. Por fortuna tu vecino que es muy inteligente logró guardar grandes cantidades de agua para cualquier situación.

Entonces, es obvio que tendrás que comprarle agua a tu vecino. Una  vez que todo el pueblo se surtió de agua, tu vecino, muy preocupado por el bienestar de todos, tiene la posibilidad económica de fabricar (o comprar) una máquina que pueda limpiar el agua del rio para que pueda ser potable otra vez. Todos en la comunidad están muy contentos y ya quieren ver esa máquina funcionar, pero el vecino les dice que debido al arduo trabajo que ello representa ustedes tienen que pagar por el agua que él amablemente purifica. Con el paso del tiempo tu vecino ya es el empresario millonario que ahora puede comprar, sin ningún problema, el terreno por donde pasa el río y que nadie nunca más, ni siquiera tú, puedan tomar de esa agua. ¡Ah! Pero el agua que vende ya viene en jarrones decorados por otros vecinos que contrató para pintarlos y que les paga con algunas monedas y así estos artesanos ahora ya pueden comprar ¡su agua! ¿No es maravilloso?

Sabemos que ahora el agua que bebemos no es tan pura como la de un manantial, pero existen múltiples purificadoras que puedes usar en tu casa y con las cuales podrías ahorrar mucho dinero. También existen pequeños negocios donde purifican el agua y es 50% más barato que el agua embotellada, sin mencionar que dejamos de utilizar botellas de plástico que van a parar a los patios traseros de otros países, tal vez al nuestro, y que no pueden ser reciclados.

Desde ahora no compraré más agua embotellada. Te invito a comprar el agua con aquellos comerciantes porque es muy barata, ahorras tú y el dinero fluye en tu comunidad, o si lo prefieres busca esos artefactos que filtran el agua ¡y listo! Sal de tu casa siempre con un cilindro lleno para que no te asalten las ganas de volver a comprar una botella de agua.

 

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