Reseña: La caricia de Tánatos de María José Moreno

Sinopsis Una coincidente cadena de sucesos viene a enturbiar la rutinaria y tranquila existencia de la psicoterapeuta Mercedes Lozano. Inquietantes llamadas telefónicas anónimas y cartas;...

Decepcionante

“Pinche gente, se conforma con una pantalla y mil pesos, ojala eso los haga felices cuando anden pidiendo trabajo porque ya no pueden mantenerse” “Todo...

La existencia se disuelve en el olvido

Está acostumbrado a perder, siempre lo ha hecho y siempre lo hará. No hay otra forma de referirse a su persona. Es un escritor...
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Destinados a desaparecer. Fábricas de bebés en Nigeria

Por Javier Sacristán de Alva. ¿Desesperación? Cuantas situaciones pueden ser acreedoras de este concepto en la vida cotidiana de una pareja que no puede concebir...

Los muertos

De tarde, cuando el ocaso copia el naranja de las hojas que han caído, la caravana donde la muerte avanza, entre tambores de piel...

De Dadaab y la migración forzada: Consecuencias

Que estos salvajes se maten entre ellos es normal, es incluso cronológico por lo que un genocidio en esta parte del mundo no debe resultarnos extraño Por Javier...

A las etiquetas:

A las etiquetas  Me pides una prueba de la vida, me pides contratos de letras, de que te quiero, de los adelantos de la ciencia, me pides...

Fuego, una vez salí con él: fue espectacular

Yo salí con el fuego en algún momento de mi vida, Le comenté que no sabía si podría estar ahí. Poco a poco aprendí a conocer...

La melancolía del mestizo aindiado: José María Arguedas

Por Ricardo Cortés Ortega Para el filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría, la novela Los ríos profundos, del escritor peruano José María Arguedas, es una de esas...

Eso es una locura, Jacinto. Date cuenta

“Porque la historia sella las cosas con su nombre y deja el testimonio real de lo que nos rodea en materia y en acción.”...

Overtoun

El que se mató fue el mío. Por tres días. Y después resucitó. Ocurrió que se me escapó y realmente me encabroné con él. Mi padre había dejado la cerca abierta y el perro seguramente se echó a correr como loco al ver la posibilidad de su escape; siempre lo hacía al ver la puerta abierta...

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