Por Izar Iraultza

La realidad es tan compleja y se diversifica tanto que necesitamos de especialistas en todo para explicarla. Por ejemplo, existen astrónomos, y si usted es supersticioso(a), astrólogos, o los historiadores, historiadoras, sociólogos, ingenieros, etc., que de una forma u otra, nos permiten conocer a profundidad el mundo, claro está, en caso de que quieran compartir su conocimiento y no guardarlo pretenciosamente para sí mismos. En este momento queremos dirigir nuestra atención, y la suya, hacia los periodistas: aquellos seres comprometidos con la inmediatez que asumen como labor, informar a la población. Perdón, ando distraide (NO ES FALTA DE ORTOGRAFÍA), en este texto nos dedicaremos a señalarles unas sencillas instrucciones para convertirse en uno de los dos tipos de periodistas que nosotros pensamos existen: el periodista comprometido y el/la hij@eputa (o hij@ de puto). Como sabemos que es más fácil ser del segundo tipo, además de ser más seguro y rentable, el primer tipo de periodista no nos interesa.

Comencemos lector@:

La primera condición que usted debe cumplir es no ser periodista. Esto es, no ser profesional, o sea, no haber estudiado nunca jamás ninguna licenciatura o ningún grado en esta disciplina. De esta forma todo será más fácil. Así, esas invenciones de la ética profesional le resultaran algo ajeno e incomprensible, pues déjenos decirle, que en efecto, son prescindibles. Usted debe poseer también, ese grado de empatía con el mundo tal cual es, empatía con sus jefes y sus ideales, compartir esa idea de que el pobre es pobre porque…hay unos que nacen para obedecer y otros para mandar, que el que se esfuerza y hace bien las cosas, le llegará su recompensa, que las reformas estructurales son para que el país progrese y sus opositores, desde luego, son enemigos del progreso. ¡Usted cuídese de no ser un enemigo del progreso!

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Busque trabajo en diferentes medios de comunicación. Puede comenzar en los periódicos para escalar socialmente de la forma en que sea (esto no es oportunismo) hasta la televisión, ése emblema y baluarte de la objetividad y la verdad. Esto último por lo menos en México, sinceramente desconocemos como sea en otros países, pero ahí seguramente sí mienten. Es importante que no se le ocurra ir a los medios alternativos, eso sería la ruina para su futuro, además de que no son tan rentables.

Identifique esos medios de comunicación. Una vez hecho esto, escoja el periódico más pinche. Sabemos que la elección será muy difícil y tardada, pero esfuércese, es su futuro y no el nuestro. Bueno, escoja dos periódicos, uno debe ser La Razón, que debería llamarse, La Sinrazón, o Nos falta La Razón, o La Razón no existe, o La Razón nuestra de cada día; y La Prensa, o algún medio del Grupo Sol. Intente entrar por las buenas. Si eso no le llegara a funcionar, contacte a uno de sus amigos o familiares con algún puesto de elección popular, si es odiado en su cargo mejor. Mande un currículum vitae bien escrito y haga alardes de su personalidad, no importa lo que haya hecho en su vida, si sacó 10 de promedio en la primaria y en el bachillerato 9.9, por favor: ¡No lo ponga! Además de ocupar espacio, refleja su desempeño a la baja conforme pasa el tiempo. Mejor hable de cuantas veces ha ido a Las Vegas, a París, Londres, etc. y adjunte alguna foto. Al fin y al cabo, su amigo o familiar lo hará entrar a trabajar y no su capacidad intelectual.

Cuando usted ya esté trabajando, escriba y escriba. Vomite ideas, una tras otra. Nunca pare, eso sería la muerte, desde luego hablamos de su futuro.

Haga los siguientes ejercicios:

En una hoja blanca…perdón, olvidábamos que ya trabaja…en su Mac:

-Busque videos sobre las manifestaciones en México, pueden ser recientes, deben ser recientes. Vea unos tres. Al terminar usted estará profundamente confundido, no haga el esfuerzo por comprender el porqué de su origen, eso le quitará profesionalismo.

-Ahora, reproduzca videos de enfrentamientos entre manifestantes y policías.

-Trate de indagar sobre la violencia de los manifestantes…¡A huevo! Está usted en lo correcto: son encapuchados, SON ANARQUISTAS.

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Ahora, abra un documento y comience a escribir denunciando la atrocidad, la violencia de esos seres despreciables, indígnese, indígnese, indígnese. Defienda los derechos humanos de los policías, ellos también sienten, tienen familia, y sobre todo, una roca también les puede causar heridas. Hable de anarquismo y escupa su furia contra personas anónimas.

ADVERTENCIA: Sabemos que usted no sabe nada de anarquismo. No se preocupe. No importa de dónde viene esa palabra, ni qué es, ni para qué sirve, ni con qué se come. Lo importante aquí es que le permite caracterizar a grupos que buscan la violencia porque odian a México.

Sírvase de todas las teorías de la conspiración que se le ocurran. Incluso aunque parezcan ridículas, piense que su país lo necesita y eso es más importante que parecer un idiota frente a los demás. Puede comenzar a inventar asociaciones entre esos anarquistas y por ejemplo, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Putin, la CIA o la KGB[1]. Si no se le ocurre cómo hacerlo, puede leer al siempre ingenioso y bien documentado señorito Alazraki. Procure nunca escuchar su voz, es infernal, y esto sí es literal.

Ya con esas armas, a usted le falta sólo una cosa: ser solidario. Pero déjenos ser más claros, apoye todas aquellas luchas que impulsa el gobierno estadounidense, o los “artistas” mexicanos de telenovela, como por ejemplo el famoso SOS Venezuela, o hable mal de esos barbones cubanos y su dictadura. La solidaridad es necesario para con aquellos que viven en el infierno. Por supuesto, otros infiernos y no el suyo, que en realidad no es más que una exageración retórica.

Una última cosa y quizás la más importante: habrá muchas veces que las evidencias le dirán que la policía es la que reprime, que México es un narcoestado, que el presidente un pendejo y sus funcionarios unos rateros, que la televisión y sus noticieros fabrican pruebas, que los columnistas están comprados, que este México se desangra por la violencia del narcotráfico, que el ejército viola sistemáticamente los derechos humanos y que la constitución ha muerto. Pues bien, no se deje engañar tan fácil. Recuerde que hasta en el desierto existen espejismos como los oasis, o viceversa, el espejismo del desierto en el oasis.

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Si usted es capaz de justificar todas esas atrocidades, si dotado de su ingenio puede convencer al lector de que el país no está tan mal, de que no hay mal que dure cien años o que por bien no venga, usted ya está preparado para publicar y estar a la altura de la crema y nata del periodismo oficial. Siéntase orgullos@, es usted ya un periodista hijoeputa (o hijo de puto) con futuro y pronto será una autoridad.

 

[1] Si decide utilizar esta asociación, sea cauteloso. Sepa antes que ya no existe. Pero con su ingenio puede fabricar argumentos para convencer al mundo de que sigue funcionando en secreto.

¡Los Heraldos Negros están aquí!

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