Hay dos formas de presentarse: la versión larga y la versión corta.

La primera es la breve:

Mi nombre es Carlos Ernesto Arteaga Turcotte, estudié Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Ecatepec, conocí a Cuadro Tv por Gustavo García, realmente en una conferencia sobre personajes emprendedores, desde ese tiempo me gustó mucho lo que hacían. Más tarde tuve el placer de conocer a Beatriz Domínguez como amiga y como compañera de trabajo en ese vasto mundo de las redes sociales, ella me está ayudando ahora que administro las redes sociales de la Biblioteca de México y de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, dándome consejos y compartiendo información conmigo para ser un mejor comunnity manager.

Mis pasiones más grandes son leer, buscar la felicidad en nuevas experiencias, escribir lo aprendido y tratar de hacer que lo escrito sea una cura para este mundo. Arte que no cura no es arte.

Me encanta hablar de libros, me gusta mucho la figura del Aleph de Borges, me gusta pensar que la única forma de transformar al mundo es a través de los movimientos culturales que buscan inculcarnos el amor unos por otros y por ende en todo lo que hacemos. Creo en el Dios de la vida, aquel creador que hizo una fiesta cuando hizo el mundo que nos estamos acabando. Me gusta el café y los ojos del mismo color.

Vivo en Ecatepec de Morelos, en el estado de México y actualmente estoy escribiendo un libro de cuentos cuyo título será descubierto poco a poco.

Amo las películas que hablan de la realidad y no que la tratan de esconder, creo en aquellas que demuestran la magia de la vida y tienen creatividad para mostrarnos nuestra propia naturaleza.

En fin, me llamo Carlos y esta es la descripción breve de mi ser, abajo vas a encontrar letras que hablan de como en realidad me encontré con Cuadro Tv, de un tiempo en el que perdí la noción de la realidad por andar buscando coincidencias de manera obsesiva y de cómo es que encuentro en Cuadro Tv al Aleph de Borges y ahora nuestro.

Si decides no bajar a las siguientes líneas y hasta aquí te quedas, fue un placer igualmente, te mando un abrazo y gracias por dedicarme un poco de tiempo, si quieres que platiquemos aquí está mi información.

Carlos Ernesto Arteaga Turcotte

Escritor, diente de león flotando y cazador de momentos-esencias.

Facebook: Carlos Ernesto Arteaga Turcotte

Twitter: @ArteagaTurcotte

Miles de experiencias en un cuadro.
Miles de experiencias en un cuadro. Foto: Beatriz Domínguez

Carlos ve un cuadro:

Se acostumbra conocer algo de la persona a la que se va a leer, hacer una pequeña investigación previa, para saber qué nos vamos a encontrar cuando conozcamos lo que esa persona produjo. Así como los orígenes de una malta, dan un sabor particular, de la misma manera las influencias del pensamiento del autor son las características que le darán un toque particular a su trabajo, quisiera yo mismo presentar un poco de esas cuestiones, sin embargo también corro el peligro de  pintar un cuadro demasiado a la medida, lo cual sin duda desembocaría en una máscara y en realidad no se puede comunicar al otro genuinamente lo que se quiere decir detrás de ninguna faz distinta a nuestra propia piel, por ello y a manera de introducción me presento con este relato:

Hace no más de tres años conocí a Gustavo García, nos encontramos en un curso para obtener el grado de bachiller en teología que por desgracia tuvo que perder su continuidad. Por aquel tiempo, todos platicábamos de la filosofía reformacional, que era el producto de la evolución del pensamiento que sobrevino después de Lutero y la reforma protestante, Gustavo me pareció en ese momento una persona de aquellas cuya edad no corresponde con su pensamiento, algo había de desfase en las palabras, movimientos y actitudes de aquel chico, que en seguida y con mucha astucia desenvainaba toda suerte de argumentos respaldados por los autores más prominentes de los temas que en ese tiempo dominaban las clases de aquella escuela teológica.

Después de un tiempo, Gustavo dejóde ser solamente el alumno de sagaces pensamientos y se volvió amigo mío y de otro de mis mejores amigos Jorge Núñez, un psicólogo perspicaz e inquieto con el que tuve la oportunidad de toparme en la universidad, ya habrá tiempo de hablar de él en algún momento, sin duda son personas dignas de un poema. Siguiendo con lo que decía, Gustavo se volvió nuestro amigo y al poco tiempo nos habló de un proyecto en el que participaba, uno donde hablaba de distintos filósofos. Fue así que la primera línea del Cuadro se empezó a vislumbrar. Al mismo tiempo yo estaba leyendo El Aleph de Borges, no lo entendía aún, sin embargo todo se iba a relacionar tarde o temprano, ahora solo existía una línea, ese camino era conocer el trabajo de mi amigo en aquel lugar, a una sola dimensión, sin ver a bambalinas, sin estar detrás del escenario.

Con el tiempo y después de empezar a alucinar con el Aleph, también obsesionado con las coincidencias que quería dibujar en cualquier lugar, en el momento en el que la magia del mundo se nos había mostrado en todo su esplendor, comenzó una carrera hacia abajo en mi vida, una caída, que me permitió valorar muchísimo más, la amistad, en esos tiempos gente como Gustavo fue muy importante para mi vida, fueron meses muy difíciles.

Pasando ese tiempo, comprendí el error de querer mirar y crear la magia de la vida por mí mismo, es algo vulgar querer encontrar en cualquier lugar el motivo de la poesía, parafraseando a Huxley, ese fue mi error, caer en una vulgaridad de coincidencias que jugaron con mi mente. Cuando comencé a salir de esa dimensión, la línea que había visto, ya no era una línea, ahora eran dos líneas, que primero habían sido distorsionadas y ahora formaban un ángulo completamente recto, hermoso y perfecto. Eran un bellísimo arco. Ahora conocía un poco más de mí, eso me hizo ver, que aquellas líneas eran sin necesidad de mi existencia, eso era lo que las hacía tan hermosas, una de esas líneas, la primera de ella fue la curiosidad por el trabajo de Gustavo, la segunda fue la concepción del mundo fuera de mi existencia; olvidarme de mí y mirar al mundo, sin por ello evadir mi propia condición de ser, fue lo que generó un ángulo recto. Creí que ahí se acababa todo,  pero creo que estaba equivocado,  al fin y al cabofue una feliz equivocación.

Mi vida comenzó a tener su propio ritmo otra vez, uno que no era provisorio, no aquel ritmo que sucede después de quedarse quieto, esa especie de movimiento que surge cuando el tiempo ya no parece relativo, ya no era el tiempo posterior al accidente con la realidad, ya se había caducado esa etapa, ahora me esperaban, conciertos, eventos, amigos, familia, escuela, vida social, libros, deportes, ciclismo de montaña, tareas, experiencias, lecturas y luchas.

Fueron los dos últimos semestres de la carrera cuando por una feliz coincidencia, entró al aula de nueva cuenta un profesor nunca antes contratado para dar clases en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Ecatepec, así es, otra vez aquel ser desfasado de edad y vocabulario entró al salón, el hombre de cuarenta años y veintitantos cruzó el umbral de la puerta y comenzó a darnos clase en ese tiempo y por motivos prácticos, tuvo que ejemplificar la interacción de los medios de la comunicación con la vida moderna y ¿Cómo?, claro está era por aquel canal del que había escuchado en algún momento. Cuadro Tv.

Por esa época también, la banda de otros de mis amigos, estaba lanzando su primer material discográfico, fue Cuadro Tv una de las primeras partes en saberlo, en entrevistar a aquellos increíbles músicos, a mis amigos. En realidad ahora era un triángulo, parecía que todo se había cerrado en una serie de coincidencias, dos de mis grandes amigos, aparecían en un medio en el cual yo comenzaba a pensar más recurrentemente. Aún esto no era un Cuadro, sin embargo las coincidencias me empezaban a acosar. Revueltas-Gustavo-Cuadro Tv.

Fue hasta el último tiempo de la licenciatura, que por una feliz conferencia pude conocer a Beatriz, fundadora de Cuadro Tv. Gustavo, mi maestro, se había convertido en uno de mis mejores amigos, había vuelto a conocerlo, dado que después que los parámetros de mi realidad se reajustaron, tuve que aprender lo que era una amistad de nueva cuenta, ahora Gustavo ya no era aquella persona que solamente admiraba por toda la serie de conocimientos que aportaba a todas las pláticas en las que nos enfrascábamos, ya se dieran adentro o fuera de un aula de clases, ya fuera como compañero mío o yo como alumno suyo. Fue por ese tiempo que el triángulo se rompió, aquel medio se empezó a convertir para mí en una motivación, en un motivo de admiración, sabía que quería escribir con ellos, sabía que ellos eran gente con la que tenía que convivir poco a poco después de la conferencia empecé a imaginarme a mí mismo siendo parte de aquellas personas. Pero aún no era el momento, ese fue solamente el instante en el que el triángulo de coincidencias se rompió, dejándome en medio de esas líneas pensando en qué quería seguir haciendo en mi vida.

Ahora sí, déjenme presentarme un poco más, es hasta este punto que tengo que llegar para poder decir quién soy, mi nombre es Carlos Ernesto Arteaga Turcotte, soy un lector, un practicante de pequeños actos de psicomagia, un escritor por necesidad salvaje y por ello un cazador constante. Es pretencioso decir que me gusta capturar esencias, sin embargo es lo que intento, pero las cosas se mueven muy rápido; a veces las transformaciones me sorprenden tanto que no sé ni dónde estoy parado, así como pasó con mi realidad, con cualquier cosa puede llegar a pasar, en un momento estoy viendo a una chica, escribiendo un poema de su fortaleza y justo cuando me acerco para dárselo se derrumba, o viceversa, todo depende de una serie de elementos y circunstancias que no controlamos siempre ese soy yo, un hombre dentro de un sistema, un producto de influencias, una persona que se ha visto bendecida, por una serie de personas que andan flotando en el aire igual que yo, como dientes de león y que de vez en cuando chocamos y coincidimos, bailamos un tiempo torpemente y en seguida la brizna sopla y flotamos hacia distintos puntos, pero siempre dentro de un Cuadro, es un cuadro una excelente estructura, es compleja, es amplia y hacia cualquier punto del centroiene una hermosa distancia para llegar a un borde. Aún no llegamos ahí. Como les decía, intento capturar esencias, de cosas que me gustan, que me interesan y me gustaría mostrárselas, a veces en forma de poemas, otras de cuentos, en algún momento como plegarias y en otros como protestas, pero siempre y siguiendo la idea de Jodorowsky con la idea de curar: arte que no cura no es arte y artista que se siente artista en realidad no lo es, quien pretende suele tener mayor esfuerzo que quien dice ser algo, por ello diría en palabras sencillas que soy un agradecido diente de león, en medio de un bellísimo cuadro que está expandiéndose en todo momento, en medio de otros bellísimos dientes de león con los cuales he tenido la bella sorpresa de volar en momentos para después observar cómo se van y a veces vuelven y en otras ocasiones se alejan para ampliar este nuestro espacio. Diría que soy un diente de león que anda dibujando las corrientes del aire de manera imperfecta, sin esforzarse tanto por querer explicar su origen, con respecto a su esfuerzo por capturar lo que es en ese momento el aire en sí mismo.

En medio de todo se encuentran ciertas condiciones, en realidad el hecho de que últimamente he convivido mucho con Betty, como le decimos con cariño a Beatriz Domínguez, hace no mucho Gustavo, Betty y yo coincidimos en el concierto que los Revueltas dieron en la Biblioteca Vasconcelos, después de ello, salimos a platicar un rato y supe que ellos eran gente con la que quería convivir y amigos de los que había que aprender, gente como Demian. Fue después de ello, que Dios=La vida me llevo a la Biblioteca de México, un lugar importante en la agenda de las letras de mi mente, fue por ese tiempo, que Cuadro Tv y la Biblioteca de México comenzaron a trabajar juntos en las redes sociales, buscando llevar a nuevos escenarios a nuestras audiencias, creemos que la lectura y la cultura en general son medios y al mismo tiempo fines de la humanidad, ahí el cuadro se cerró, en vez de ser un lugar de coincidencias, se volvió un Aleph todo esto, un pequeño lugar donde los ángulos de todo y todos se abren para nuestros ojos. Para mí eso es éste nuestro Cuadro Tv, un sueño, una realidad, una ventana y un espacio, primero un marco para asomarse a ver el paisaje y en seguida el punto de partida para flotar en aquellos ángulos donde se ve absolutamente todo. Ya no existen coincidencias aquí, ya sabemos que nada es una coincidencia y que en realidad, todo esto tiene un bellísimo orden que ver al final de nuestros estudios del Aleph.

El mundo y una serie de lentes una vez fueron mi casa, hoy el Aleph es donde se posa mi residencia, un cuadro, no más, ya sea de Monet, Van Gogh, Dalí o el Greco, ya sea música, poemas, o una película, espero te quedes a ver, cómo el Aleph se completa, cómo hay cada vez más ángulos que ver, te mando un saludo y si llegaste hasta acá, también un agradecimiento por leer lo que ha sido de mi vida los últimos años.

Queda a tus órdenes:

Carlos Ernesto Arteaga Turcotte

Escritor, diente de león flotando y cazador de momentos-esencias.

Facebook: Carlos Ernesto Arteaga Turcotte

Twitter: @ArteagaTurcotte

Cuadro tv como espacio cultural para la comunidad.
Cuadro tv como espacio cultural para la comunidad. Foto: Beatriz Domínguez

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