foto http://miradoroeste.blogspot.mx/
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Por Javier Sacristán de Alva.

¿Desesperación? Cuantas situaciones pueden ser acreedoras de este concepto en la vida cotidiana de una pareja que no puede concebir (en el caso específico que trataré en este artículo me refiero a una pareja europea). Sin embargo, también se puede encontrar desesperada una adolescente nigeriana embarazada que no ve el aborto como una opción pero sabe que le dará una calidad de vida ínfima al pequeño que está por venir y que será permanentemente juzgada por la sociedad; por ser madre soltera, por concebir fuera del matrimonio.

La solución a esa desesperación termina por ser el nuevo “boom” de la trata de blancas, residencias donde se retienen a mujeres a punto de parir que nunca conocerán a sus hijos, los pequeños están destinados a desaparecer. La mayoría de estos edificios se encuentran en Benin City, un estado nigeriano donde se fundó la agencia nacional para prohibir el tráfico de personas (NAPTIP, por sus siglas en inglés).[1]

El tráfico de personas es el tercer crimen de mayor incidencia y entre la venta de niños y el reclutamiento de mujeres como prostitutas se calcula que los criminales ganan alrededor de 228 millones de dólares al año.[2] Western Union y el First Bank de Nigeria son las principales fuentes de lavado de dinero en este caso en específico, según el Banco Mundial.

Las mujeres llegan a las fábricas de bebés pensando que tendrán a su hijo, recibirán algo de dinero y saldrán por donde entraron pero son retenidas para seguir embarazándose de los hombres que trabajan en esos sitios, por lo que su única esperanza es esperar a ser liberadas por la policía.

Al momento de desmantelar una fábrica de bebés, los policías encuentran adolescentes que han llegado ahí buscando deshacerse de sus primeros hijos, sin embargo, son retenidas y obligadas a embarazarse constantemente.

Hay periodistas que han logrado entrevistar a las mujeres a cargo de estos lugares fingiendo querer comprar un niño. Ellas suelen ser llamadas Mamas. Los agentes que arreglan las ventas suelen ser los mismos que embarazan a las mujeres.[3] En un principio se niegan a mostrar las fábricas por el miedo a que sean clausuradas por la policía, aseguran que las madres están sanas pero después ceden.

El precio de los pequeños es de 4 mil dólares por una niña y 4,400 por un niño. Aseguran que las mujeres son libres de irse después de dar a luz aunque la policía insiste en que son retenidas contra su voluntad; ya sea por una relación religiosa con el reclutador, es decir, que haya sido éste quien la introdujo en el vudú, o por que tengan a su familia amenazada.[4]

En algún momento quien intenta vender al niño puede incluso llegar a preguntar si la persona que va a comprar necesita al pequeño con o sin placenta. El problema es que los niños son vendidos a cualquiera y hay quienes los utilizan para sacrificios rituales con cierto objetivo dentro del vudú.

A las mujeres les está prohibido ver a sus pequeños para evitar que traten de huir con ellos, incluso en el momento de vender se garantiza que el cliente recibirá un niño de menos de 24 horas de nacidos.[5]

Cuando los periodistas investigan un poco se dan cuenta de que las mujeres han llegado ahí por voluntad propia; después son retenidas por aquellos que hacen las ventas para seguir lucrando con el cuerpo de ellas, embarazándolas constantemente. Es claro que en las fábricas de bebés se cuida a las mujeres embarazadas con chequeos rutinarios, comida e higiene aunque eso sólo es visto como una inversión.

Son pocos los países que han tratado de apoyar a Nigeria en su lucha contra el tráfico de personas. Después de que la policía nigeriana hiciera redadas contra varias fábricas de bebés, Dinamarca decidió prohibir todas las adopciones procedentes de Nigeria hasta no encontrar un modo de saber el origen de los pequeños.[6]

Para varios países, principalmente aquellos de donde vienen las parejas que adoptan, la adopción no es el problema; éste, reside en que promover cualquier tipo de tráfico de personas promueve también la prostitución y tiene otras implicaciones. Cabe mencionar que muchas niñas nigerianas que, incluso, han sido adoptadas desde pequeñas son obligadas a prostituirse, a trabajar como servicio doméstico, y en el caso de los niños a trabajar en minas o fábricas.[7]

El tráfico de seres humanos es un crimen muy serio, en realidad el objetivo que tenga el tráfico no es importante. En el caso de las fábricas de bebés el ingreso desde un principio es una decisión de la mujer, sin embargo, hay que aclarar que ella se encuentra presionada por el reclutador, quien puede ser una especie de padrino en el vudú; y la relación entre un padrino y un ahijado suele ser de mucho respeto o por la familia y en algunos otros casos por ambos.

Pero… ¿qué provoca que una persona venda bebés? La respuesta puede llegar a ser muy simple, corrupción, pobreza, desempleo, falta de oportunidades de crecimiento social, etc. Un ejemplo es que la mayoría de los nigerianos viven con menos de un dólar diario así que cuando ven la oportunidad de ingresar a un negocio que les dejará millones de dólares al año, es obvio que no lo dudan.[8]

El abuso dirigido hacia los niños es tan viejo como la humanidad, basta recordar el alistamiento de jenízaros por parte de los otomanos o los problemas de pedofilia de la Iglesia Católica. Sin embargo, actualmente dicho problema llama la atención internacional y ésta trata de ejercer presión para que el crimen se castigue fuertemente. El Estado nigeriano ha caído en la desesperación por no poder controlar la venta de bebés y una de las medidas que ha propuesto ha sido la de atacar las propiedades de aquellos que vendan menores. Cabe mencionar, que dicho castigo aún no ha sido aprobado.

El tráfico de personas en Nigeria es el tercer crimen con mayor incidencia después del narcotráfico y el contrabando de armas. El acelerado crecimiento de dicho crimen forzó a Nigeria a crear una agencia policiaca especializada  que ha tenido algunos éxitos aunque no ha podido detener la venta de pequeños.

El problema de la creciente pobreza en Nigeria ha hecho que hasta doctores y enfermeras entren al negocio de la venta de recién nacidos. Así, hospitales del estado han pasado a tener la función de fábricas de bebés lo que complica cada vez más la lucha contra este crimen. Los mismos médicos han llegado a crear organizaciones de ayuda que tienen como único objetivo la venta de niños. De esta forma vemos que los pequeños no son siempre vendidos con la aprobación de la madre, pues a veces éstas son engañadas.

Hay muchos problemas para combatir la venta de bebés y el crecimiento de dichas fábricas. Uno de los principales es que apenas se están construyendo las bases legales para poder castigar a los que cometen este delito; la mala regulación de la adopción en Nigeria ha hecho que aún no se diferencie entre la compra y la adopción legal. Otro problema es que las mujeres rescatadas prefieren no atestiguar contra quienes las reclutan por miedo a quedar mal en la sociedad.[9]

Para concluir hay que decir que el tráfico de menores en el mundo no es nuevo, a lo largo de la Historia ha cumplido diferentes objetivos; ya sea, trabajos domésticos, de agricultura, en minas, o incluso para ser soldados. Sin embargo, gracias a la globalización, el tráfico de niños ha alcanzado unas dimensiones brutales y ha ido adoptando nuevas modalidades, como éstas.

Las personas que venden pequeños buscan tener a varias mujeres concentradas en una misma área porque eso les permite tener un mayor ingreso de dinero. Como habíamos mencionado, Nigeria ha intentado acabar con esta nueva modalidad de tráfico de menores, sin embargo, no ha tenido mucho éxito. Se debe reflexionar qué consecuencias puede llegar a tener para un país que tantos recién nacidos sean extraídos de su territorio sin ningún control; es claro que esto podría tener consecuencias económicas y sociales devastadoras para Nigeria.

Aquí quién es explotado y qué preguntas podríamos hacernos para tratar de hacer reflexionar más a fondo al lector. Se podría decir que en algún momento el pequeño que es vendido a una pareja europea que no ha podido tener hijos llegará a tener mejores oportunidades en la vida que si se hubiera quedado en Nigeria. Pero, no es cierto que también debería conocer a su familia.

En qué punto podemos encontrar lo que es moralmente correcto. Cómo regular la adopción de bebés en un Estado que se hunde en la miseria. Lo que queda claro es que las mujeres que se ven en un dilema por un embarazo no deseado son brutalmente explotadas por algunos que buscan el beneficio personal. El ser humano es así: puede construir criaderos de su misma especie con tal de hacerse rico; la globalización y la meta de dejar de ser y empezar a tener lo ha orillado a eso.

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Referencias

[1] Eleonora Castelli, “Tráfico ilegal de mujeres y niños de Nigeria a Italia”, en http://suite101.net/article/trafico-ilegal-de-mujeres-y-ninos-de-nigeria-a-italia-a64067#.VPEAyfmG9sE Consultado el 02 de marzo de 2015.

[2] Ibídem.

[3] Therese Cristiansson “Inside Nigeria´s babys factorys” en http://www.asafeworldforwomen.org/global-news/africa/nigeria/4388-baby-factory.html Consultado el 09 de marzo de 2015.

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[6] “Denmark bans Nigeria adoptions after raid on a suspected baby factory”, en http://www.theguardian.com/global-development/2014/apr/30/denmarks-bans-nigerian-adoption-raid-baby-factory Consultado el 10 de marzo de 2015.

[7] Ibidem.

[8] Svetlana S. Huntley, “The Phenomenon of ‘Baby Factorie’, in Nigeria as a New Trend in Human Trafficking”, en ICD Brief, 3, Octubre 2013. En línea: http://www.internationalcrimesdatabase.org/upload/documents/20131030T045906-ICD%20Brief%203%20-%20Huntley.pdf Consultado el 10 de marzo de 2015.

[9] Freedom C Onohua, “New Wares of Trade: Undestanding Evolving Baby Factory and Trafficking in Nigeria”, en Centre of Strategic Resarch and Studies, National Defense College, p. 12. En línea: http://www.issafrica.org/uploads/5th-Crime-Conf-2014/X005-Freedom-Onuoha.pdf Consultado el 11 de marzo de 2015.

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