Casi todos hemos vivido las siguientes situaciones en la vida cotidiana: “compañeros que nos transmiten su mal humor”, cuando estamos rodeados de personas que constantemente descargan en los demás su apatía, pereza e intentan depositar en nosotros toda su agresión con el fin de imponerse o simplemente porque ellos son así, “bravucones por naturaleza”. En definitiva nos contagiamos. Los sentimientos de los demás se apoderan de nosotros, desgraciadamente las personas propensas a contagiarse del estado de ánimo de los demás también pueden verse envueltas con facilidad en una pelea. Un vendedor que atiende a un comprador insolente enseguida enfada y le hace pagar el mal momento al que llega después, este también se contagia y sale del negocio molesto, fastidiado y contagiará a otra persona y así consecutivamente. El trato descortés entre la gente se propaga como el virus de la influenza. Esta situación se repite de forma tan frecuente que ya lo consideramos habitual. La persona que se apropia del mal humor de otra suele tener una justificación: “hay que pagar con la misma moneda”.

agresiónverbal
¿Podemos impedir que los demás nos contagien su mal humor?

Existen algunas técnicas que te pueden funcionar y la combinación de todas ellas te harán indestructible ante la agresión verbal de los demás.
Si se menosprecia, invitará a los demás a que lo pisen, si aparenta ser una ovejita atraerá a los lobos, a los agresores les gusta enfrentarse a personas que ignoran el poder que tienen, la gente agresiva no suele buscar una pelea directa, para eso busca una víctima fácil, alguien a quien pisar. Los agresores experimentados detectan enseguida a la víctima adecuada que les asegurará el triunfo. El agresor reacciona ante algunas señales expresadas por la víctima.
Librarse del papel de víctima significa hacer uso de toda nuestra fuerza, lo que nos ayudará a no expresar las señales equivocadas ante un posible agresor. No hace falta alardear. Basta con proyectar nuestra determinación.
Antes de intentar imponerse con más autoridad, escuche su voz interior, sobre todo si quiere imponerse, ¿piensa lo siguiente?:

  • Se menosprecia a sí mismo.
  • No puedo luchar contra esto.
  • Se van a reír de mí.
  • Mi plática irrita a todo el mundo.
  • No tengo derecho a quejarme.
  • Voy a hacer el ridículo.
  • No debo ser tan susceptible.
  • Solamente soy ama de casa.
  • Solamente soy un empleado.
  • Solamente…

Cállate
Tienes mucho que ganar si conoces tus debilidades y fortalezas. Si sabes cuales son los motivos que lo hacen perder autoridad, puede combatirlos. Concédete la posibilidad de ser dominante y fuerte.

Primera Técnica: saber imponerse.

Saber imponerse es cuestión de práctica. Siga estos consejos:
1.No se encoja. Como diría uno de mis pacientes: “Como si le fuera a romper la madre a alguien”, mantenga la espalda recta y estirada.
2.Busque el contacto visual, sobre todo en situaciones incómodas o desagradables.
3.Sea amable sin ser sumiso.
4.No ponga cara de querer el cariño de los demás.
5.No se ría cuando otras personas lo pongan en ridículo o se rían de usted.
6.No se insulte: “Qué idiota soy”, “Soy bien bruto”, etc.
7.No coquetee con sus debilidades y fallas para hacerse el simpático.
8.Diga claramente lo que quiere y lo que no.
9.Hable con frases cortas y sencillas.
10.No suplique para que lo comprendan, tiene el derecho de solicitar algo o a negarse.
11.Manténgase firme si los demás no respetan sus deseos.
12.Recuerde su solicitud una y otra vez.
13.Trate a los demás como quisiera que lo trataran a usted.

Las mejores respuestas no sirven de nada si no se tiene autoridad. Si se tiene la fuerza suficiente, incluso un sencillo “hola” puede tener un gran impacto. Es decisiva la energía que hay detrás de las palabras.
No podemos evitar que alguien se burle de nosotros, si esto ocurre, no es usted el que ha cometido una falla, sino el agresor. No tiene que hacerse reproches, sino cuidar de su bienestar.
En la situación extrema de un ataque, nuestro amor propio y la confianza en nosotros mismos son decisivos para defendernos.

Segunda Técnica: frase inadecuada.

Esta estrategia se basa en su sencillez. Únicamente tienes que conocer algunos refranes y tener la capacidad de contestar con uno que esté totalmente fuera de contexto. Un refrán inadecuado será toda una provocación para la gente que quiere mostrarse lista, lógica y racional. Quien se rige por los ideales de la lógica y de la razón pretende encontrar siempre una respuesta inteligente. Las respuestas inteligentes necesitan un tiempo de maduración, durante el tiempo en que prepare una respuesta inteligente, el agresor se habrá burlado dos veces más. Una buena noticia: cuando alguien lo ataca no hace falta contestar racional e inteligentemente, es por eso que un comentario absurdo puede vencer a las personas reflexivas.
El automatismo cerebral siempre busca un sentido en las palabras, por ejemplo: trata de no pensar en lo siguiente, “Elefante rosa”, recuerda no pienses en un elefante rosa; estabas pensando en un elefante rosa ¿verdad? Hay agresores que se rompen la cabeza para encontrar la lógica.

En México tenemos un personaje de televisión que el recordarlo nos puede ayudar mucho en una confrontación verbal, se trata de, El chapulín colorado, ¡No contaban con su astucia! De este personaje usaremos su falta de sentido en los refranes.
Puedes usar alguna de estas:

  • No por mucho madrugar, jamás su tronco endereza.
  • Árbol que crece temprano amanece más torcido.
  • Más vale andar sólo que ser invitado.
  • Más vale llegar a tiempo que mal acompañado
  • El que ríe a lo último traga más pinole.
  • El que quiera hierro celeste que se muera cuando se acueste.
  • Cuando el rio suena, mojado amanece.
  • Unos por otros, y la casa sin barrer.

Utiliza el refrán o cualquier frase absurda, recuerda que el objetivo es dejar al agresor en confusión, puedes desarrollar tu propia técnica y aprovechar la confusión del oponente. Esta técnica te dará de 5 a 10 segundos para dirigir la conversación hacia un argumento más objetivo o dar media vuelta y retirarte físicamente del lugar, de esta forma podrás tranquilizar tus emociones.

Recuerda que para dominar estas técnicas necesitas practicarlas, intenta combinar las dos técnicas para un mejor resultado.
Cuéntame queé métodos utilizas para defenderte de una agresión verbal.

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