Muchas cosas se han visto ya en el mundo de la animación, pues poco después de la invención de la televisión, veteranos como los picapiedra, los supersónicos y scooby doo (por mencionar solo algunos), llegan a nuestras tan brillantes pupilas de la mano de Hanna-Barbera Productions Inc. en 1960.

El concepto de las series televisivas iba cambiando poco a poco, pues cada vez más el esfuerzo por crear animaciones para chicos y grandes, se veía equivalente a la calidad con la que estos salían, no solamente en animación, sino también en contenido. Fue por allá por el 2004 donde los estudios Cartoon Network nos entregaron “Foster’s home for imaginary friends”, una serie para niños con una historia todavía mas desarrollada, con algunos acertijos y guiños que chicos y grandes podrían disfrutar. El final de las tramas completamente lineales estaba comenzando.

Grandes series habían salido desde entonces con el argumento de cambiar la televisión para niños, pero lamentablemente fueron pocas las que se quedaron en nuestras mentes, pues series como “The marvelous misadventures of Flapjack” se veían todavía muy vulgares en comparación con lo que se transmitía en ese entonces.

La era moderna de las series animadas para niños llegó con series como “Gravity Falls”, “Adventure time”, “Regular show”, “The amazing world of Gumball” y “Steven Universe” (por mencionar algunas), siendo estas últimas cuatro del mismo estudio de animación, logrando tener gran impacto en el público.

No era de esperarse que estas últimas series se hicieran de un gran público a los pocos capítulos, pues no solo tenían personajes que respaldaban una historia completamente fantástica con un trasfondo impresionante, sino que esa misma historia respaldaba a los personajes de manera realmente apropiada.

Steven Universe, la serie de un chico mitad humano mitad “gema”, ha sido la más reciente prueba del impacto que una serie infantil puede tener en un publico adolescente-adulto.

De todos modos, la pregunta está sobre la mesa, ¿Son ellas o nosotros?. La revolución en las tramas de las series televisivas pudieron haber cambiado, sin embargo, ¿Somos nosotros los que buscamos cada vez más una profundidad probablemente inexistente en cualquier serie televisiva?, todos esos “guiños”, chistes y teorías que podrían ser o no ciertas, ¿De verdad están ahí?. Así como el contenido, el público también avanza (aunque quizá de manera desproporcional), y no solo se habla en cantidad, sino en calidad, pues son masas cada vez mas exigentes en cuanto a lo que se les entrega, muchos fans de la vieja escuela podrían encontrar despreciable caricaturas como “Uncle Granpa” e incluso tiempo antes de esta renovación, con “Spongebob Squarepants”, sin embargo, los fans más contemporáneos se rigen en cuanto al estilo, la calidad de animación y la trama subjetivamente profunda o bien desarrollada, cosa que tal vez no se hubiera imaginado algunos años atrás.

Si bien somos un público que piensa demasiado las cosas al hablar de nuestra serie infantil favorita, podemos estar seguros que el universo de la misma, haya sido planeado así o no originalmente, es como es no sólo gracias a la gente que lo produce, sino también a los fans que se dedican a crear contenido de manera radical enfocado al mismo. Después de todo, es un mundo creado por todos.

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