Por Laura Itzel Domart

Juvenicidios (jóvenes desechables)

Los desplazados del mundo,

con el fuego en el crucero

y los vidrios en la espalda,

se sientan detrás del sin-tiempo eternizado.

Una esperanza se les escapó

entre los bolsillos rotos y una

fosa común se les atravesó

en los párpados.

Los desplazados de la tierra

juegan al gamín en la calle-batallón

para esperar una bala

como se espera a la muerte.

Un hambre se les atoró en la garganta

resbalando sobre el montón de huesos

de su impertinente pobreza, de su incómodo sueño

que cae por goleada en este persistente lodo.

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