A Ósip MAndelstam.

 

¿Cuánta violencia para crear de la noche al día?

Su hondo suicidio oscuro…

 

Que las voces se hagan polvo

para que la eternidad las selle

y se abra un mundo en el ojo de la aguja,

en el ojo de la puerta,

para nuestras voces pequeñas

que no son contadas por el largo tiempo.

 

De las espinas se levanta el día,

de mi pecho vuela el tiempo

y una piedra me recuerda la eternidad.

 

Escribo mi nombre y es otro quien lo lee.

El sol renace de los dientes negros de la tristeza

y con sus esquirlas se corona una azotea.

osip-mandelstam-LVII Édgar

Para leer más poemas, da clic aquí

Comentarios