Todos los niños nacen con una cantidad inicial de felicidad interior: se sienten amorosos y amados, incluyendo los niños ciegos y sordos, todos ellos muestran evidencias de esta felicidad natural. Al pasar los meses, los bebés identifican cada vez más aquellas caras que son su mayor fuente de placer. Esa sonrisa que reservan especialmente para sus padres o para las personas que están la mayor parte del tiempo con él y son amorosos con el bebe, las sonrisas indican que están encantados tanto con sus padres como consigo mismos porque provocan la simpatía de sus padres.

Cuando se deja llorar a los bebés que no pueden dormir, que tienen hambre, cólicos, etc. Éstos presentan un pequeño cambio. Los bebés a los que se les deja llorar asumen que el malestar que sienten es bueno porque ven que eso es lo que sus padres quieren para él, lo mismo ocurre con niños mayores cuyos padres los ignoran cuando tienen un berrinche o demuestran su dolor de una forma que sus padres u otros adultos importantes no entienden o no aprueban. Cuando no se les consuela en momentos de dolor o malestar, los niños piensan que sus padres quieren que el sufra y como sus padres le comentan que todo lo que hacen es por su bien, entonces el niño piensa que el dolor es parte de su bienestar y por lo tanto el dolor es parte de su felicidad.

Bebé_felicidad

“Si no hay dolor no hay felicidad”.
No muchos padres saben que la autoestima de un niño depende de conseguir lo que este quiere y que su inseguridad ante las decepciones desaparecerán poco a poco de forma gradual, y por lo tanto el consolado tranquila y amablemente cuando se sentía triste con una respuesta comprensiva y amistosa, le habría hecho ver que no siempre se obtiene lo que se quiere ayudándolo a convertirse en un adulto comprensivo y generoso, de esta forma seguiría imitando a sus padres y así habrá aprendido a ser comprensivo con él mismo y con los demás en momentos de decepción.

EXIGIÉNDOSE DEMASIADO

El exigirse demasiado da la falsa satisfacción de la felicidad, una infelicidad que hace mucho tiempo se confundió con la felicidad, cuando se trata a sí mismo de la misma forma en que te trataron tus padres, la persona siente que es igual a estos y por tanto, que los padres lo quieren y se es digno de ser querido.

Si empleas todas tus fuerzas para alcanzar un objetivo determinado y obtienes un éxito considerable y si en vez de sentirse orgulloso de tu logro, únicamente te enfocas en los aspectos que aún podrían mejorarse, entonces estarás trasladando a tu vida de adulto la tendencia perfeccionista que se aprendió de pequeño. Si te exiges demasiado, identificar la raíz de este problema es el primer paso para liberarse un tipo infelicidad y vivir una vida en la que pueda disfrutar de sus logros y obtener más éxito en su vida personal y profesional.

Si había demasiadas expectativas puestas en usted cuando era niño, quizá de adulto usted siga esperando demasiado de usted mismo, sin disfrutar de lo que se tiene.

ADOPTAR UN ROL DIFERENTE

Cuando los padres sufren una enfermedad física o mental, son adictos a alguna sustancia o son disfuncionales de cualquier manera y por lo tanto los padres no pueden responder con amor y cuidado, los niños piensan: “que lo que sus padres quieren es que sus hijos les ayuden a ellos, que asuman algunas de las responsabilidades propias sus padres o aprendan a no pedir nada para ellos mismos”. El niño que adopta el lugar del padre y asume responsabilidades que no le corresponden este niño, en un futuro, puesto que tuvo que madurar más rápido y cuidar tanto de él cómo de los hermanos y/o del padre, este niño ya no pide nada para él, solo busca la atención del los padres para que le comenten que hizo un buen trabajo, también pueden sentirse sobrecargados por las expectativas de sus padres aun cuando los padres no les exijan de una manera abierta.

Cuando estos niños son adultos, buscan satisfacción teniendo relaciones amorosas y/o amistosas con que personas que también necesitan ser salvados, estos niños se convierten en “rescatadores”, tienden a sentirse más cómodos en relaciones en las que se puedan entregar completamente a ayudar a que la otra persona esté mejor, los “rescatadores” están acostumbrados a aportar el 100 % del esfuerzo que implica una relación, no siempre se quieren dar cuenta que no están obteniendo atención de la otra persona y cuando se dan cuanta piensan que pueden hacer que la otra persona mejore su capacidad de dar, la realidad es que la otra persona no le interesa dar, otros rescatadores piensan que es normal una relación en la que ellos dan todo puesto que eso han vivido de pequeños.

“Sin entenderlo a veces buscan experiencias dolorosas en vez de buscar una verdadera satisfacción”. En las experiencias de felicidad verdadera no hay dolor y por lo tanto no hay felicidad para ellos.

Las relaciones insatisfactorias gratifican la infelicidad: Muchas personas que confundieron en una relación el dolor con la felicidad es porque no tiene otro modelo de comparación, inevitablemente para ellos las relaciones siempre implican conflicto, traición, falta de respeto, distancia, etc., y aceptan estas experiencias emocionalmente dolorosas como algo normal y necesario. No consiguen abandonar una relación insatisfactoria porque no creen que la relación sea tan mala, sin razón alguna se culpa a sí mismos por el comportamiento injusto del otro, piensan que expresando su dolor dañar los sentimientos de la otra persona y no creen que una relación con otra persona pueda ser mejor.

“Están convencidos de que se sentirían perdidos si no tuvieran esa relación”.

Los rescatadores justifican en muchas formas una relación tormentosa, el rescatador no se enfrenta a sus propios conflictos y por lo tanto no busca crear una relación satisfactoria, es decir, su infelicidad se oculta debajo de los defectos de su pareja o amigo.

“En las relaciones dependientes solo veo al otro y me quejo de él, no lo dejo porque si lo dejo me tendré que concentrar en mí y como no quiero ver mis defectos mejor me quejo de él”.

NO PEDIR NI NECESITAR AYUDA

La capacidad de buscar y aplicar las críticas constructivas es una de las maneras de hacer el trabajo lo mejor posible, pero al reaccionar ante un intento de ayuda poniéndose a la defensiva, enfadándose o deprimiéndose, la infelicidad puede impedir utilizar la sabiduría que le ofrecen los demás y mejorar en su trabajo.
A veces la falsa satisfacción de “no depender de nadie” impide que la persona solicite ayuda, la mayoría de las empresas y colegios tienen personal calificado para apoyar en las necesidades de un proyecto, en nuestra infelicidad, la persona se convence de que no necesitan comentarios de otros, que nadie puede entender su proyecto tan bien como ellos y/o que es vergonzoso necesitar ayuda o piensan que si piden consejo les dirán que tienen que trabajar más y no quieren hacerlo, su dificultad para solicitar ayuda puede minimizar su capacidad para mejorar la calidad de su trabajo.
También hay personas que cuando reciben un consejo lo hayan pedido o no, se sienten tan enojados ante el hecho de necesitar ayuda, que no pueden aplicar esos consejos porque es aceptar que “no pueden con el trabajo”.

Si hoy día te sigues exigiendo demasiado, quizá a menudo crees que no te has esforzado lo suficiente, detente un minuto y piénsate un poco para disfruta de tus logros, de esta forma podrás descubrir que impide obtener tu felicidad, cuéntame si has identificado otros tipos de infelicidad.

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