tokioblues

I once had a girl,
or should i say,
she once had me.

Yo una vez tuve una chica,
O más debería decir,
Que ella me tuvo a mí.
-Norwegian Wood, The Beatles.

Norwegian Wood es el nombre alternativo de una novela publicada por primera vez en 1987, su autor es el mítico Murakami, el mismo de 1Q84 y novelas como Kafka en la orilla, en este texto el autor nos llevará con una mirada nostálgica a conocer la vida de Watanabe en los últimos años de la década de los sesenta.

Escrita de una manera sencilla, el autor nos internará en sucesos externos al autor, en realidad esta obra es un retrato a la vivencia de un chico sumergido en un mundo donde las tragedias están a la vuelta de la esquina.

Tras el suicidio de su mejor amigo Kizuki, nuestro protagonista decide alejarse de todo y es por ello que se matricula en una universidad en Tokio, una vez en la capital del país se instalará en una residencia para estudiantes donde compartirá habitación con “Tropa de asalto”, un chico tartamudo amante de la geografía y de la pulcritud, esto es importante dado que aquel compañero de cuarto más adelante servirá para animar las pláticas con otras personas debido a sus extrañas maneras de ser, cosa que en realidad se necesitará en algunos puntos de esta historia que en más de una ocasión suele tonarse demasiado densa.

Un domingo sin nada que hacer, Watanabe encuentra en algún punto de la ciudad a Naoko, la novia de Kizuki, así de una manera extraña ese día caminan por distintos parajes y terminan quedando para la semana siguiente, con el tiempo esto será una costumbre y en medio de esta costumbre surgirá la comodidad de uno por el otro y en seguida un enamoramiento natural.

Todo parecería perfecto, hasta que después de la celebración del cumpleaños de Naoko en su departamento, ella desaparece de la faz de la tierra, dejando solamente una nota en la que reconoce necesitar un poco de tiempo para pensar, dejando a Watanabe confundido, pues fue esa misma noche cuando hicieron el amor por primera vez.

Con el tiempo, el camino los volverá a reunir, pero en condiciones muy distintas, nuestro protagonista tendrá que ir a visitarla a un sanatorio donde también conocerá a la encantadora Reiko, una mujer mayor que comparte residencia con Naoko, y que por un ataque de nervios pierde su oportunidad de ser una gran interprete musical, estas dos mujeres se volverán amigas y confidentes.

En el tiempo en el que Naoko desaparece solo dejando una nota, aparece en la historia Midori, una chica extrovertida que comparte clase con Watanabe, ambos sentirán atracción de inmediato y con el tiempo saldrán de vez en cuando a pesar de que Midori tiene una relación, compartirán momentos difíciles, como ir a ver al moribundo padre de la chica lo cual genera un lazo entre ellos que a veces se verá amenazado por la confusión y distraimiento de nuestro protagonista producidos por las noticias de Naoko y Reiko.

Así transcurren los días de nuestro personaje, haciendo cambios de vez en cuando en su vida, sin demasiado interés por la escuela, leyendo casí siempre, a veces en medio de huelgas estudiantiles que considera hipocritas, siempre con el rastro de la muerte muy cerca, en medio de la tragedia y la soledad. Aún en esos parajes existe el amor, la atracción y el compromiso, es así como el tendrá que aclarar sus sentimientos, ya sea esperando eternamente a una Naoko que está completamente metida en sí misma y que solo de vez en cuando tiene pensamientos claros hacia las cosas, o por el contrario estar con Midori, una chica extraña, extrovertida y en ciertas ocasiones desconcertante, aunque siempre llena de vida.

Una vez tomada una decisión, una carta hará que la visión de Watanabe cambie drásticamente, aunque el espectáculo de la vida debe continuar y esa es la mayor de las riquezas de este texto en mi opinión, Tokio Blues es trascendente porque nos enseña que la realidad no es tan estable como pareciese y que se necesita de muy poco para perder la noción de la misma, también nos muestra que a pesar de la tragedia la vida debe continuar a pesar de todo.

Lamento un poco no poder contarte con mayor precisión todos los matices exquisitos de esta novela, como por ejemplo la amistad que tiene nuestro personaje con el petulante Nagasawa y después con el estudiante de arte Itoh, dos personajes que nos mostrarán que la amistad con otros siempre nos saca de nosotros mismos llevándonos a paisajes distintos a los que acostumbramos cotidianamente, o todas las menciones musicales que Haruki Murakami hace y que en realidad son exquisitas o por ejemplo el giro que da la relación en algún punto de Reiko con Toru Watanabe; Pero para ser sinceros lamento y no, poder contarles todos los detalles, porque si lo hiciera en realidad ya no quedaría tanto por disfrutar y es que en los detalles esta la mayor riqueza de un texto, mi intención es que vayan a esos bosques noruegos y conozcan a la chica que una vez invito a nuestro protagonista a conocer su lugar, una chica que al día siguiente ya no estaría y que en realidad pareciese que nunca estuvo.

No pretendamos, no pretendamos no pretender, no queramos ser, veamos y vamos a dejar que nos vean...

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